Sadhaka Yoga

EL MAR NUNCA PIERDE SU AZUL.

El mar nunca perderá su azul de la misma forma que nosotros  tampoco abandonaremos nuestra esencia, porque es  imposible separarse y disolverse de nuestra propia naturaleza.

La mayor parte de los días el mar nos regala maravillosas estampas de tonalidades azuladas  confundiéndose en el horizonte con las del cielo en un hermoso contraste. Pero estas últimas semanas, pareciera que la naturaleza se  ha enfurecido sobremanera mostrando su peor cara, cielos rojizos con lluvia de barro, temporal de viento y oleaje sembrando el caos y la anarquía en nuestras orillas mostrando  un aspecto muy desolador……  Ahora toca zafarrancho a lo largo y ancho de toda la superficie para devolverle el aspecto amable  y reconfortante que tanto nos atrae,  y es bien seguro que volverá porque esa es su naturaleza  irrenunciable, belleza que nos alegra la vista sin rendir su voluntad.

De parecida manera, nosotros los humanos nos sentimos secuestrado muchas veces por nuestras turbulencias mentales, identificándonos con las mismas causándonos gran dolor, pesar y sufrimiento porque  vivimos tal cual nos muestra la vida nuestra propia mente, dándole total autoridad, ignorando por completo  que somos pura Consciencia, “Ser” con mayúsculas,  néctar destilado de la mejor esencia .Comprender esto requiere de mucha perspectiva, sabiduría y discernimiento, máxime,  cuando estamos lidiando nuestra batalla cotidiana en medio de mil frentes.

  Ahí está la trampa, no poder tener  ni un momento  para bajar la guardia, o para subir a lo alto del mástil y como un vigía con su catalejo observar que un poco más allá amaina el temporal  y no hay tempestad. En esta lucha titánica estamos, batallando para no naufragar,  y tratando de escapar o resolver a costa de un gran desgaste, que son las dos únicas vías que casi siempre tomamos. Hay una tercera, diluirse o disolverse con lo que llega, para ello hay que saber diferenciar  con nitidez cuando toca resolver, y cuando disolver, tarea nada fácil con la mente atribulada. Es decir, la misma herramienta que me esclaviza (la mente) es la que me puede liberar, para ello es muy necesario empezar  por conocer  a fondo el funcionamiento de la mente.

La  misma teoría se repite en muchos  ámbitos  en busca  del   “santo grial”,  para dar con la clave  o fórmula mágica de la liberación,  que si terapias de lo más variopintas,   manuales de autoayuda, textos sobre espiritualidad de cualquier  origen y tendencia, retiros  y talleres   que aconsejan la meditación como vía  más apropiada, etc.  Cada  cual se busca el  traje a medida. Cosa distinta es conseguir avances en el terreno práctico pero al menos darse cuenta de que algo hay que hacer es el mejor comienzo, y la propia búsqueda te irá mostrando el camino.

Yo, como no podía ser de otra manera, abogo por la vía del Yoga, el estudio de los Yoga Sutras de Patanjali (para entender el funcionamiento de la mente) y la meditación, como camino más completo para esta singladura, cosa distinta es que  consiga algún progreso, pero aun albergo esperanza.