En estos momentos, parece que los problemas de salud mental nos han sobrevenido/ aflorado de golpe tras la pandemia que estamos padeciendo, pero la verdad es que han existido siempre, lo único novedoso es que ahora se ha “democratizado “ el asunto, como se suele decir coloquialmente cuando algún tema afecta  o participa de un cada vez mayor  número de personas. Ha pasado  de ser un tema “ tabú” hace pocos años, cuando se silenciaban los pocos  casos que se diagnosticaban,  o se ocultaban socialmente como algo vergonzoso, a frivolizar   con el tema ,  alardeando públicamente en cualquier entorno que se padece  tal o cual trastorno y que estamos tomando  tal o cual medicación,  además de utilizalo con  muy diversos fines,  que si argumentos para bajas laborales, que si eximentes para juicios, que si motivos para incumplir responsabilidades, que si conductas ejemplarizantes de personajes públicos,  que si  para buscar  la manera  de  poder soportar la sórdida vida que llevamos, etc.

No es un tema menor y desde muy antiguo ha estado presente  en diferentes culturas y filosofías; centrándonos en el Yoga, y disculpadme si vengo aquí una vez más a hablar de mi libro, aparece en varios de sus textos emblemáticos, en concreto me referiré una vez más a los Yoga Sūtra de Patanjali, texto corto pero nada sencillo, de enorme trascendencia y relevancia  en la práctica del Yoga.  El mismo se compone de 195 aforismos o sūtras ( se podría traducir por hilo, ese hilo que encadena en twitter comentarios del mismo asunto, también, dicha palabra  con la misma  raíz significa “sutura” hilo de sutura, para coser  y unir) pues de esos 195, salvo unos pocos, no más de 10 dedicados al aspecto  físico ( aunque son éstos  los más extendidos en el postureo mediático actual) el resto se dedica por entero al conocimiento de la mente ( de la loca de la casa, como la llamó Santa Teresa de Jesús) en su  más amplio sentido, abarcando el inconsciente, el potencial de la mente, los condicionamientos, las impresiones emocionales, la búsqueda de uno mismo, el autoconocimiento, los valores éticos y morales, la consciencia,  ……etc. Es decir hace más de  2000 años, nos dejaron un mapa o índice perfecto, aunque de manera resumida, de cantidad de materias y disciplinas que se han desarrollado en todos estos siglos  y aun seguirán haciéndolo porque es un océano amplio y profundo como materia de estudio y conocimiento. Ellos fueron los precursores de la psiquiatría, psicología, pedagogía, sociología, la mercadotecnia, porque conocían a la perfección el gran instrumento de la mente, su potencial para influir en los demás y predecir su comportamiento, el tan venerado algoritmo que usa internet en la actualidad ya era entonces  utilizado de un modo incipiente, aunque les faltaba el soporte actual….y así con muchas otras materias, como  la filosofía, la mística, la ética y moral etc. Y es que en el centro de todo ponían la prioridad en el  autoconocimiento, el entrenamiento de la mente, la educación emocional, como pilares que nos sujetaran y acompañaran durante nuestra vida, para alcanzar la anhelada paz mental y  “liberación”.  Todo con técnicas podría decirse simples y básicas pero fundamentales, como  la quietud, el silencio, la observación, la introspección, la concentración, el enfoque, la indagación, la inferencia,  la meditación….  Hoy día se nos presentan muy complicado, mantener la atención plena más de 15 segundos continuados en una misma cosa, por el contrario,  somos “multitarea”, capaces de hacer varias cosas a la vez ( poner la lavadora, atender la comida,  el móvil, escuchar música, además de ir viendo  las noticias en la tv o poniéndonos al día de los últimos capítulos de nuestra serie …)

Aunque, parece ser que cada vez dormimos menos y peor, estamos ansiosos, dispersos, irritados, insatisfechos, inquietos, ausentes la mayor parte del tiempo, secuestrados por nuestra mente, incapaz de gestionarla. Y aún nos preguntamos cómo hemos llegado hasta aquí?

Esta manera de vivir, llamada sociedad del bienestar, nos va a conducir irremediablemente en algún momento de nuestra vida  a algún episodio de “trastorno mental”. A este ritmo la Organización Mundial de la Salud, lo va a tener que declarar también “PANDEMIA” porque parece contagioso, y quien sabe si ya están estudiando la “vacuna”.

 No digo que sea fácil, al contrario, se me antoja cada vez más difícil, pero  algo de responsabilidad individual habremos de asumir, del mismo modo que el alérgico a las ostras no las come porque no las tolera, nosotros como adultos hemos de ser capaces de saber aquello que NO nos hace bien y tratar de corregirlo, evitarlo, modificarlo, a tiempo para no ir a mayores, aunque nada más sea por nuestro propio  bienestar. Evidentemente siempre habrá  casos  que necesiten la prescripción facultativa, y todo nuestro apoyo y respeto para ellos, pero no contribuyamos a engordar una demoledora estadística creciente a pasos agigantados.

A veces algo tan sencillo como permanecer 10 minutos  al día quieto, sentado en postura estable,  en silencio, ojos cerrados con luz tenue,   tratando de no estimular “nada” nuestro cerebro, puede ser bálsamo para el equilibrio mental del mismo modo que el reposo físico lo es para un esguince de tobillo. Ni tan siquiera esto tan simple seremos capaces de hacer por nosotros mismos? No hablo de apuntarse a otra actividad  más como Yoga/meditación, mindfulness etc. Si se hace, mejor, pero que no sea   para añadir otra tarea más a nuestra ya  larga lista incumplida, hablo de tener un compromiso individual con uno mismo, eligiendo lo adecuado y conveniente a cada cual.

Vamos a ocuparnos más y preocuparnos menos.

LA SALUD MENTAL Y EL YOGA.
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