Es lo que padecemos todos en mayor o menor medida o en alguna situación concreta en nuestra vida, cuando postergamos, retrasamos, eludimos o posponemos una actividad o acción determinada  que irremediablemente tenemos que hacer pero por tal de no afrontarla la sustituimos por otras más irrelevantes  o agradables,  para no entrar de lleno. Tal vez lo que hay detrás es miedo al cambio, exceso de perfeccionamiento esperando el momento ideal de emprenderla;  rabia e impotencia por no poder acometer  todo lo que nos exigimos, etc.

La cuestión es que la mente tiene la habilidad de buscar la huida con vías de escape de todo tipo, hoy en día  el mayor obstáculo para vencer la procrastinación  es internet en su más amplio sentido, RRSS, series  y documentales, buscar contenidos, correo electrónico…. etc.

Y se nos hace cada vez más  y más complicado luchar con ella, en algunos casos puede ser eventual, cuya actitud evasiva no se repite habitualmente, pero en cada vez más casos  se convierte en crónica, generando serios problemas, en al ámbito laboral, personal, social, familiar ya que la evasión es constante repitiendo esta conducta en el tiempo, generando mucha frustración.

En época de vacaciones donde recargamos las pilas, solemos hacer balance y lista de nuevos y buenos propósitos  motivándonos a emprender sin demora aquello que tanto hemos postergado, con la intención de que nunca más vamos a repetir esta conducta  evasiva que nos corroe por dentro, pero la realidad es que al poco tiempo volvemos por donde solíamos;  y es que cambiar no es nada fácil.

Hay un dicho que reza así: cultiva una idea/ pensamiento  y generará una acción, lleva a cado tus acciones y generarán un hábito, persevera en   ese hábito y forjará una conducta, refuerza la conducta y habrás esculpido un  “carácter”  que te acompañará siempre. Pues aquí está el secreto, ir poco a poco, con una constancia dosificada que nos vaya retroalimentando en el tiempo hasta que se convierta en hábito cotidiano, y si rompemos el ciclo, volvemos a empezar.!!!!

LA PROCRASTINACION
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