Desde hace varios años, ya se venía oyendo el run-run de que la administración iba a legislar  para acreditar profesionalmente  a los profesores de yoga y ha sido la JJAA la primera en meterse en esta cruzada. Cruzada que tiene sus dos caras, como casi todo en esta vida.

Entre los puntos  a favor, podríamos destacar, la obtención de un certificado que nos acredita de una cualificación profesional  oficial  en yoga valido en toda la CE, esto supone un reconocimiento de la  experiencia laboral en el mundo del yoga, tanto como refrendar las múltiples enseñanzas  o formaciones no formales, que hasta la fecha han sido muchas a lo largo y ancho de nuestra geografía. Pero claro, poner orden y normativas en este jardín no es cosa fácil, porque cada escuela o linaje tiene ya de por sí su propia singladura acompañada de sus “normas” y unificar todo esto con un criterio común, amplio,  de unos mínimos exigibles etc. etc. entraña un gran consenso, que no sé si es lo conseguido, más bien todo lo contrario. Y  en segundo lugar, para la primera “oleada” de acreditados, se da la paradoja  de que los evaluadores no están a su vez acreditados,  porque no existía dicha cualificación  “profesional” ni pertenecen al mundo del yoga, pero claro, alguien tenía que hacerlo,  y han sido funcionarios de la JJJAA, con un tedioso  y farragoso, proceso burocrático que tampoco entro a criticar, porque de alguna manera tenían que hacerlo,  y bastante generosos han sido;  ha pesado en el baremo de puntuación principalmente,  la experiencia profesional demostrada y  la formación  no  formal adquirida,  lógico por otra parte.

Ahora bien, esto ha dejado fuera de las 120  acreditaciones asignadas a muchos compañeros que habiéndose dedicado a esto durante bastante tiempo no han podido  constatar su experiencia por no haberse dado de alta, entre otras cosas porque no había un epígrafe claro donde incluir esta dedicación, y también por lo complicado que es ser autónomo cotizando a  tiempo completo, cuando a lo mejor se dedica solo parte del tiempo, ahora  dicho epígrafe estará asociado el deporte. Qué pensarán los más clásicos sobre esto,  que el yoga quede vinculado al deporte, seguro que discreparán o incluso lo considerarán un error, porque el yoga es mucho más, es salud, es bienestar, es una filosofía, es un conjunto de técnicas para trabajar en uno mismo…etc etc, pero sobre todo, yoga, también implica  “valores y principios”  diría que sobre todo, es la parte que deberíamos fomentar, divulgar, enseñar y difundir. Y tambien están los que no han querido sencillamente meterse en este jardin.

Ahora tenemos, los que hemos sido acreditados  la enorme responsabilidad de dignificar esta  “profesión” porque ya se le puede denominar así,  y no enredarnos en una guerra absurda de competencias de egos, de los que tenemos un título oficial  frente a los que no, o sacar provecho  de esto mismo para lucrarnos  a costa de sacar ventaja.

Sinceramente, no son todos los que están ni están todos los que son, no olvidemos esto y estemos atentos a los verdaderos maestros, que son pocos, pero hay que saberlos detectar, y sobre todo no perdamos el rumbo ni el verdadero propósito de nuestra  tarea, perdiéndonos en el bosque de la burocracia.

ACREDITACION EN INSTRUCTOR DE YOGA POR LA JJAA