La gran aportación del yoga y la meditación es que desarrollan nuestra consciencia, la luz que permite ver lo que pienso, siento y hago en cada momento, impidiendo el autoengaño.

La consciencia ilumina todo lo que tenemos; tenemos todos los conocimientos morales, siempre los hemos tenido. El problema son las pasiones, el egoísmo, los intereses, que nos roban la consciencia y no podemos iluminar lo que llevamos dentro. Cuando eres consciente, tienes la ética y la razón una en cada mano; todo ser humano posee todo el conocimiento, los conceptos éticos y morales no han cambiado; es un conocimiento que pertenece a toda la humanidad.

Todo ser humano se considera capaz de juzgar cualquier hecho de la vida con una alta capacidad de acertar, una vez que está informado. El problema es cuando te afecta a ti el asunto; esa consciencia que utilizas para iluminar los problemas de terceros, cuando estás tú implicado, se va, y tienes que torcer las cosas hacia tu interés, y ahí se estropea todo.

Toda la finalidad del yoga es trabajarse el carácter. ¿Qué conforma el carácter? Egoísmo, ignorancia, aversión, miedo. Y eso es lo que el yoga se propone eliminar.

YOGA PARA TRABAJARNOS EL CARACTER
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